Aragón confía en que el Gobierno central ayude a afrontar el coste de los daños del temporal, que asciende ya a 30 millones
Las primeras evaluaciones sobre los daños ocasionados por las inundaciones arrojan ya una cifra de 30 millones de euros en pérdidas, tras las estimaciones iniciales que hablaban de más de 17. Sin embargo, el Gobierno de Aragón cree que la comunidad estará incluida en un decreto de ayudas que aprobará el Consejo de Ministros este viernes. Así lo ha asegurado el consejero de Interior, Antonio Suárez, durante el pleno de las Cortes de este jueves, que ha estado protagonizado por el debate sobre los efectos de las lluvias de la semana pasada.
Los daños más cuantiosos se han registrado en infraestructuras agrícolas y medio ambiente, con destrozos superiores a los 24 millones de euros. En carreteras las reparaciones supondrán casi 5 millones y en Educación, el instituto de Sádaba tiene desperfectos por valor de 758.000 y el colegio de la localidad, por otros 38.000 euros. Son cuantías provisionales, pues están pendientes las evaluaciones de los ayuntamientos.
Ante esta situación, el Gobierno de Aragón ha iniciado ya las negociaciones para que se incluya a la comunidad en el paquete de ayudas que el Ejecutivo central podría aprobar mañana, según ha declarado Antonio Suarez.
Los grupos de la oposición han reclamado una mayor inversión en la limpieza de los cauces del río. Según el socialista Javier Sada, el Gobierno ha cometido una falta de lealtad institucional porque no ha contado con los ayuntamientos al visitar las zonas afectadas.
El portavoz del PAR, Alfredo Boné, ha valorado positivamente la actuación del Gobierno y ha reclamado una oficina más de coordinación. El diputado de CHA, Joaquín Palacín ha solicitado la declaración de zona catastrófica. Y Luis Ángel Romero, de IU, ha instado a la DGA a que garantice una mayor inversión en la limpieza de los cauces.
Mientras tanto, este jueves han comenzado los primeros trabajos de emergencia para paliar los efectos de las lluvias de este fin de semana en el cauce del río Aragón, a su paso por Castiello. Se trata de taponar provisionalmente la nueva vía de desagüe que ocasionó la caída de dos viviendas antes de devolver el río a su cauce principal.
La Confederación Hidrográfica del Ebro ha comenzado los trabajos esta mañana. Si el tiempo lo permite, se espera que en un plazo de uno o dos días la vía esté taponada. Para ello, se están colocando sedimentos de la propia riada. Con este tapón se busca anular la nueva vía de desagüe que se abrió en un brazo de cauce abandonado. Esta vía ha acabado absorbiendo todo el caudal del río. De momento, con esta actuación se pretende reducir la fuerza del agua en este tramo y evitar amenazas a las viviendas contiguas, según Lorenzo Polanco, responsable de gestión medio ambiental de la Confederación Hidrográfica del Ebro.
Cuando se autorice la dotación presupuestaria se acometerán las actuaciones de mayor envergadura. El objetivo, es devolver el río a su cauce principal y anular la vía que ahora se está taponando. Además de estas obras en Castiello, en los próximos días se acometerán otras para encauzar el tramo urbano del río Arba de Riguel, en Sádaba. Además se repondrán diversos tramos de los canales de Bardenas y de Monegros. Para todo ello, se destinará un total de 3, 5 millones de euros.
El Colegio de Geógrafos en Aragón ha manifestado, a propósito de las precipitaciones intensas que han generado crecidas y desbordamientos en varios cauces, que es necesario tomar conciencia de que la ordenación del territorio es clave en la gestión de riesgos por inundación y que hay que destinar las zonas inundables a usos del suelo compatibles con las riadas.
Los geógrafos responden así a situaciones como la ocurrida en Castiello de Jaca, donde se había construido en el cauce original del río Aragón, o del colegio de Sádaba cuya ubicación, según este colectivo, no era la más adecuada.
El colegio destaca además que las crecidas son la respuesta hidrológica que los sistemas fluviales manifiestan ante eventos de lluvias muy intensas y ha señalado que son muy necesarias para el mantenimiento de la diversidad ecológica, geomorfológica e hidrológica del sistema. Por eso exponen que la mejor forma de reducir daños por una avenida es la reducción de los bienes expuestos.
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