El cerebro humano varía en función del entorno y de la cultura en que se desarrolla
¿Cómo funciona el cerebro del siglo XXI? Las nuevas tecnologías permiten tener cada vez más información sobre este órgano vital responsable de procesos como aprender, recordar, sentir emociones o pensar. Y, pese a lo que pueda pensarse, el cerebro es anatómicamente semejante al del hombre prehistórico, pero es también "enormemente plástico" y varía en función del entorno y de las culturas en que se desarrolla.
Así lo ha explicado en Despierta Aragón el catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid Helio Carpintero, responsables de un seminario sobre esta materia que se imparte en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).
El catedrático ha explicado que la curiosidad y el interés son motores fundamentales en el hecho de que los niños y los jóvenes tengan mucha destreza en el manejo de las nuevas tecnologías. "Sorprende ver cómo niños y jóvenes hacen con los ordenadores operaciones que personas adultas y sesudas no son capaces de lograr", ha dicho, y ha añadido que esto se debe a que se trata de "operaciones de exploración manual" y que los niños "tienen una enorme curiosidad y no tienen estructuras que los lleven a no hacer cosas. Al revés, lo exploran todo. Y los logros que obtienen resultan enormemente interesantes".
Mantener el cerebro activo es fundamental para aumentar su capacidad y ralentizar su envejecimiento. Además, hay que potenciar las líneas de investigación para descubrir los procesos de fabricación de nuevas neuronas, ha indicado el especialista, quien ha concluido asegurando que es necesario ser "escultores" del cerebro.

