No podemos vivirla a diario, pero sí dejarnos llevar por ella durante unas vacaciones. Desplazarse a pie, dejar la cámara de fotos y/o de vídeo en casa, tener contacto con la gente del lugar, apuntarse a alguna actividad que nos guste y hacer una comida al día al aire libre son algunas de las normas para hacer una vida `slow´. Aunque para que ese término no sea contradictorio, las normas no se deben escribir, sino vivir y hasta está permitido saltárselas. Todo con tal de dejarse llevar por el pensamiento de no hacer nada, de vencer la rutina diaria.