Da la sensación de que la imagen de las calabazas iluminadas en la noche de Halloween es una invención moderna, pero nada más lejos de la realidad. En algunas localidades aragonesas, como Radiquero, en Huesca, y Trasmoz, en Zaragoza, sus habitantes salen en procesión con calabazas iluminadas con una vela. Es una antiquísima tradición que responde a la creencia popular de que cada muerto debe tener encendida esa noche su vela para seguir descansando eternamente. Y por eso nuestra próxima parada es precisamente esa, Radiquero, porque queremos conocer como han recuperado allí esa costumbre de Todos los Santos